¿Quién nos va a salvar? Ese es el título de una de las canciones del grupo burgalés de La M.O.D.A. Una gran pregunta que uno se hace
en estos días inciertos en que vivir es un arte. Uno de ellos respondía en una dedicatoria firmada en la entrada en uno de los conciertos con un deseo: "que la música nos salve". Algo a lo que engancharse en los malos momentos, que motive o te haga levantarte cada día. Pero el título del post es "qué", no "quién", puesto que he perdido la esperanza (o la valentía, si es que alguna vez la he tenido) de encontrar a alguien que me salve todos los días. Aunque hay alguien que sí me puede salvar. Soy yo mismo. Con actitud. Con valentía. Con curiosidad. Con proyectos. Con personas. Pero lo que realmente me (te) puede salvar es la actitud. Intentar no dejarte caer, ni dejarte llevar por la corriente que te arrastra mar adentro. Mirar a tu alrededor viendo a qué te puedes agarrar, o al menos abrir los ojos.
De eso ha ido mi día de hoy. Un día gris, lento y silencioso. A pesar de ello cumplí yendo a la uni, yendo en bus y haciendo los ejercicios que tocaban. Intentando no rendirme a la pesada tarea de ordenar cientos de ideas, cambios y estructuraciones del maldito tfg. No rendirme a la desazón de verme catalogado como generación "Y" o generación "millennials", lo cual me avergüenza y más sabiendo que lo poco que tengo es lo negativo. No rendirme a la incertidumbre de si lo que estoy haciendo está bien o recibiré un puñado de papeles sembrados de tachones y anotaciones en los márgenes en humillante color rojo. Pero luchando al fin y al cabo.
Volver andando de la universidad se ha convertido estos dos días en una cansada pero reconfortante acción. Ver rincones de mi propia ciudad, nuevos y viejos comercios, gente en su día a día, imaginándome su vida o lo que tienen en la cabeza según pasan a mi lado. 4 kilómetros que se convierten en 35 minutos de tranquilidad, de pensamiento interior, de añoranza de los años adolescentes al ver a chavales salir del colegio y discutir, correr, cotillear... ¿dónde estuve todos esos años?
La tarde tampoco trae muchas alegrías, llueve. Cuando llueve no puedo entrenar a los bichos en el campo de fútbol sala y nos tenemos que meter bajo techo. Si es que se puede. Hoy no había nada libre y nos hemos tenido que poner en un sotechado abierto por los laterales, por lo que la lluvia mojaba en parte el campo. No hemos podido hacer actividades interesantes ni cosas movidas por lo resbaloso del suelo, así que tenían mucha energía acumulada y estaban inquietos. Con algo de imaginación hemos podido apañar actividades que les tuvieran entretenidos y picados para mejorar. Pero no es el entrenamiento que mejor sabor de boca me queda.
Cada vez con menos energías, a Cáritas, a seguir actualizando la base de datos de las personas ayudadas. Pero ayer al hacer unos cambios en Access me cargué todo y lo he tenido que ir volviendo a hacer. Tarea un poco frustrante que tampocó templó mi ánimo. Me entretengo y salgo tarde para esgrima. Ya no podía más. Estaba bajo mínimos, sobre todo mentalmente. No me apetecia ni ir. Recordaba los martes de ciclismo en el tranquilo y revirado polígono de Sotoverde al sol y me entraba la melancolía. También recordaba otras cosas que deben ser contadas en un bar tomando algo. Por eso no me importó llegar tarde. Escuchando Vacaciones, de Estopa. Cerebros perdidos buscan cabezas vacías. Frases zalameras que parecen especiales. Y si la cosa se tuerce, pos nos cogemos y nos vamos "pal" pueblo. Suficiente animado como para no dejarte llevar por el desánimo pero no tan roquero como para dejar de seguir regodeandome en el cansancio mental.
Tampoco me importaba llegar tarde. Mejor. Así caliento y estiro solo, sumido en mis pensamientos. Hoy toca torneo. Pull más enfrentamientos hasta la final. Bufff. Ni una gana. Tal como estoy me van a crujir vivo. La última vez me abandoné y perdí varios combates que no debería haber perdido. Pero esta vez, algo cambia. Me miro la mano. Hace unos días me pinté mi nombre en el lateral del dedo índice. Para no olvidar quién soy. Todavía no lo tengo claro, pero si algo sé es que rendirse intento que no aparezca en mi diccionario.
La primera me toca contra JL, muy apretado y sin conseguir jugar como me gusta, pero consigo apañar un 5-4. Y viene T, que me mete un contundente 5-0 que me deja al punto del KO mental con 3 tocados a la mano que ni les veo venir. Luego E, que a pesar de no conseguir jugar bien no me rindo y consigo un 5-3. Y D, que gano 5-4. Y B, que llega tarde y me mete un 5-3 que sorprendentemente no me deja tocado mentalmente. No es mi mejor pull, pero son 4 victorias, que me dejan 3 del cuadro. Me autodistraigo viendo con quién me tocará tirar. Y tengo ganas, estoy animado. C. El pique. Venganza. Voy un poco cagado, es cierto. Pero está cansada y voy a salir a fuego. Al principio sabe cómo pararme, pero salgo enchufado. Pim. Pam. Pum. Los cuatro primeros ataques que intento me salen bordados, pie, mano, paradas y fondo. Ya tengo ganada la partida. se hunde mentalmente y puedo seguir jugando más tranquilo. 10-2. Moral por las nubes. "Bien tirado... perdedora". Me regodeo en la victoria para picarla, que por algo hay una apuesta de por medio.
Siguiente, B. Me ha ganado antes 5-3 y no me gusta tirar contra ella, no me siento cómodo. Estoy cagado. Viene mi fin. Pero también nota el cansancio y el constipado y empiezo a tope para amedrentar. Me salen las cosas y me pongo 6-2, también se rinde y la remato 10-4. Final, contra J, rival duro pero que me deja tirar como a mí me gusta, dejándonos espacio para intentar cosas. La jugamos a 15. 3 tiempos de 3 minutos con un minuto entre cada una. Jugar fuerte las semis y cuartos me hace estar cansado y se me cargan las lumbares, pero esto hay que rematarlo con victoria.
Salimos muy calmados, marcándonos y vigilando. Le consigo enganchar un par de ellas en la mano y con paradas y me veo 5-2. Eso no sirve más que para ponerme nervioso. Él no se rinde y yo con presión en contra juego peor. Se acaban los primeros 3 minutos. 7-5. Me ha remontado pero le aguanto la distancia. Al empezar el segundo enlazo varios buenos movimientos y me escapo, 10-6. Intento no jugármela aunque cuando viene moviendo mucho la espada en medio fondo me tiene. Intento hacer arresto y parada y alguna me sale, pero me aprieta demasiado y me está remontando. Fin del segundo tiempo. 10-8. Tengo que tener mucho cuidado, que está cerca tanto la victoria como él.
Para que no me presione a mí le ataco arriba, pero sin mucho convencimiento y me rebate bien. 11-9. Hace un par de movimientos ganadores muy rápidos y profundos de los suyos y se me echa encima. 12-11. Me empieza a entrar el agobio. El ataca más fuerte que nunca, va a vender cara su piel. Me tiene acorralado pero tiro de arresto. Doble tocado. 13-12. Está atacando duro pero más con el corazón que con la cabeza y no son tocados ganadores. Otra vez doble tocado. 14-13. Lo celebro. Mentalmente estar acorralado y seguir metiendo tocados es muy importante, y solo falta un tocado. Vuelve a venir a tope pero me defiendo como puedo y de nuevo, doble tocado. 15-14. ¡Qué alegría! Muy muy contento, la verdad que ganar en esgrima nunca me ha llenado de orgullo y satisfacción pero tal como me iba el día casi me pongo a gritar de rabia y satisfacción. Hoy necesitaba ganar. Y fíjate que no quería venir.
Podría decir que hoy me ha salvado el esgrima. O el pique ganado a C. O Estopa. Mentira. Me ha salvado la actitud. Besar mi nombre en la mano antes del tercer tiempo. Decir que aquí estoy yo, que no me rindo. Que ya habrá días malos de verdad pero que de momento mañana voy que ir a tope otra vez con todo lo previsto. Y ya se irá viendo. Además
mañana es 20 de abril. Nada puede salir mal. Pero por si acaso, ¿qué te va a salvar a ti?